miércoles, 26 de septiembre de 2007

Café-concierto


“Cuando un acontecimiento supuestamente cultural se convierte en un fenómeno de masas, automáticamente deja de ser cultural y denota la cualidad de social…” Esta afirmación ha brotado a eso de las cuatro de la tarde, empañando los cristales del despacho, disputándose con varias contrarréplicas.
Si la cultura es una expresión de la sociedad la adveración pierde sentido, pero tenemos en cuenta que la definición de cultura merece un amplio debate. En cualquier caso, lo que mi compañera quería decir, hablando en clave de sol, es que el bagaje cultural en este país es sumamente pequeño y que la masificación de estas manifestaciones no se produce por el impulso de querer enriquecerse culturalmente, sino por otros factores, incluso la oportuna ocurrencia de dejarse ver.
Entre cafés ponemos como ejemplo la música jazz. Los ciclos y los festivales suelen tener una gran afluencia de público, sin embargo los locales con música en directo no y se me ocurre que los festivales televisados los retransmiten en la dos a las tres de la mañana, casi a la misma hora que los conciertos de radio 3, en horario de mínima audiencia…
Bueno, bueno…al fin y al cabo: palabras, como hojas muertas de este otoño que de pronto aparece.

lunes, 24 de septiembre de 2007


Cuando menos te lo esperas una melodía envuelve el tiempo, segundos inexorables en los que se revela una extraña fantasía, es en ese preciso instante cuando la canción cobra sentido e interrumpe tu realidad. La vida está llena de esos microcosmos, como besos en el aire.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

¿Qué es eso que se oye?


Por qué me gusta escuchar música y casi cualquier música. Seguramente el buen médico me diría que la culpa la tienen “procesos psico-anímicos”, un compositor hablaría de “fuerzas dispersas” (Debussy) y no quiero citar a un poeta, dios me libre.
¿Cual es la banda sonora de vuestras vidas?, seguramente existe una producción sonora para cada etapa de nuestro desarrollo, desde la primera nana hasta la última sintonía de radio que escuchabas ayer por la noche en tu cama mientras te quedabas dormido. ¡Menudo caos armónico!
Creo que la respuesta a las grandes preguntas de la música consiste en dejar de divagar, dedicarte a escuchar lo que te gusta e intentar descubrir tu otra musa y es que ¡hay tanta belleza!
Llegados a este punto creo que me he convencido y digo “me he” porque supongo que estas palabras perezosas no llegaran a mucha gente (paréntesis: esta última frase parece extraída del diario de Ana Frank), decía: creo que me he convencido de la importancia de la gran música.

Tal vez no tenga mucho que decir y es que a veces mis palabras se derriten con el entusiasmo de mi ignorancia. Pero me gusta hablar y poder decir cosas tan absurdas como “psicomusicalia”, lo cual no es tan extraño en alguien al que le gusta imaginar cualquier cosa.
Entre todas mis virtudes catastróficas, la que mas odio es amar profundamente a mi musa y es que la música juega un papel muy importante en mi vida, nos entendemos como dos grandes incomprendidos.
Me gustaría compartir con vosotros y conmigo mismo un acercamiento a una mayor comprensión de la música en términos generales y como siempre desde este lóbrego sosiego de humildad.